hace un par de semanas estuvo circulando en las redes sociales un video de un grupo scout que por alguna razón le vaciaban refrescos a una pequeña que vulnerable, no tuvo más opción que llorar.

no tengo idea que es estar en el lugar de la niña, no sé quien se le puede ocurrir grabarlo, estoy seguro que quienes llevaron a cabo la “actividad” tienen alguna justificación, alguna de la que he oído pablo (1)más de mil veces: sólo estábamos jugando, es para formar su carácter, así empezamos todos al entrar al grupo, etcétera, etcétera… ningún argumento me convence. no encuentro forma de justificar el abuso colectivo, la humillación como método didáctico.

y este tipo de “recurso” son los que ve la gente, aquellos que sólo necesitan un empujoncito para no participar en actividades recreativas, en campamentos, aquellos que temen enviar a sus hijos a nuestros programas. Y lo peor es que este es un ejemplo de cosas que podrían pasar también en nuestros eventos y con las mismas justificaciones: la novatada, obligar a un campero a aventarse de un columpio que le aterra, “castigar” a alguien sometiéndolo a la humillación pública, las bromas inocentes, etcétera.

pablo (2)yo vi el video y lo único que quería era abrazar a esa niña,
protegerla del refresco, detener al tipo que alentaba al niño titubeante a vaciar la botella en la cabeza de su amiga, mirar al campero a los ojos y decirle “tú eres mejor que esto, tú sabes que esto no esta bien, Dios los ama, a ti y a ella. Él quiere que lo amen y que sean como Cristo y esto, esta supuesta actividad, no va a servirles para eso, no va a servirles para nada”.

creo que es momento de preguntarse ¿las actividades de mi programa obstaculizan o ayudan a que los camperos sean como Jesús?

pablo (3)

gracia+paz